Hay algo que aprendí hace tiempo y que no he dejado de aplicar desde entonces.
No importa dónde estés. No importa si hay cámara o no. No importa si hay alguien delante o estás solo.
Siempre hay alguien que ve.
Hazlo porque es lo correcto. Porque cuando haces el bien, cuando tratas a la gente con respeto, cuando das lo mejor de ti sin esperar nada a cambio... algo pasa dentro de ti. Te sientes bien contigo mismo. Y eso no tiene precio.
Eso son principios. Eso son valores. Y no se negocian.
El motivo eres tú. Tu paz. Tu integridad.
Porque al final del día, cuando cierras los ojos, solo tú sabes si fuiste la persona que quisiste ser.